Dr. Francisco Javier Pérez Acosta. In Memoriam.

Dr. Francisco Javier Pérez Acosta. In Memoriam.

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Dr. Fco. Javier Pérez Acosta 

Fué en domingo y en agosto. Eligió el día 10 para despedirse de su familia, amigos y compañeros, mientras estábamos de vacaciones. Para no hacer ruido, para no molestar, seguramente. Lo recuerdo con un puro, eterno, entre los labios y su media sonrisa. Pocas palabras, que es de hombres serios ser escueto. Nuestros dos hijos pequeños no levantaban un palmo del suelo. El de él menos, pero con un balón de baloncesto en las manos , tres veces mayor que él, hacía maravillas. A las 8 de la mañana, domingo sí y otro también, lo veía repartir a sus vástagos por los campos de deportes. Y tenía un fleje…. de hijos. No fuí amigo íntimo de Francisco Javier, pero nuestros hijos sí. Compartíamos fríos domingos en canchas de juegos, la profesión y poco mas. Bueno, algo mas, el tocaba y cantaba y el resto de sus compañeros oíamos. Anónimo.

La Junta Directiva y sus amigos de La Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria se unieron al dolor de su esposa e hijos en su momento. Pero hemos querido esperar a que uno de sus amigos-hermano tuviera la fuerza de poder escribir unas líneas en su memoria. Y después de haber humedecido muchos folios con sus recuerdos nos ha mandado unas cuartillas que rezuman amor y desasosiego. Nos gusta lo primero y lo segundo lo cura siempre el tiempo…, aunque esta vez tarde.

El Dr. Nicolás Torres Ramírez, pediatra, ex Presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria, amigo-hermano de nuestro querido compañero nos envía su recuerdo.

Dr. D. Francisco Javier Pérez Acosta. Don francisco para sus pacientes y Javier para sus familiares y amigos.

Un mar sereno, en calma igual que fue gran parte de su vida, recibió sus cenizas en un domingo de septiembre, al mes de dejarnos sin avisar, también un domingo del mes de Agosto. Se marchó, o mejor, nos dijo adiós,  de la misma forma en que vivió, con una sonrisa que vi dibujada en las escasas  olas que había en el mar en esa mañana soleada,  luminosa, en las aguas transparentes de los mares del Sur  entre las playas del Inglés y Maspalomas de su querida Gran Canaria.

 Pocas veces he escrito un articulo que no fuera estrictamente profesional pero, aunque tarde, creo que le debo a mi amigo, amigo-hermano Javier,  estas letras que salen del corazón, aunque con dificultad, porque la emoción se traduce en mano temblorosa y en visión nublada por las lagrimas que emanan mis ojos, al agolparse en el recuerdo tantas imágenes junto a él. Aunque como decían sus hermanos, en los momentos inmediatos a su óbito, no debemos afligirnos en estos instantes, sino tener presente sus ratos mas felices, su risa y comentarios fáciles y jocosos, su bondad, felicidad y humanidad cercana que transmitía a su familia, amigos y  pacientes.

Fue en Salamanca donde curso la carrera de Medicina a partir de Octubre del año 1968 viviendo, en los primeros meses, en el Colegio de los Hermanos de San Juan de Dios en el cual, su querido hermano José Ramón era Hermano de la Orden, hoy Director de la misma en Las Palmas de Gran Canaria. Continúa en esa tierra castellana en una época dura económicamente, viviendo posteriormente en pensiones, casas con patronas y pisos con otros compañeros, entre los que me incluyo.

Estudiante ejemplar, en una época en la que la asistencia a clase era la fuente más importante de información junto con los libros de texto, su constancia, trabajo diario con  tesón que rayaba en la cabezonería, era contagiosa para el resto de los compañeros.

Era duro levantarse en el crudo invierno castellano; recuerdo anecdóticamente como lo hacía el primero, aporreando las puertas de nuestras habitaciones para ponernos en marcha.

¡Ay las epístolas! Si, así podríamos llamarlas, ¿verdad Marina? Marina Morales Lugo, para quien no la conozca ha sido desde sus tiernos 14 años la compañera, novia, esposa y madre de sus cinco hijos. Se escribían prácticamente a diario, y cuando raramente faltaban esas letras, esa noche gélida, de sabanas humedecidas por el frío de la estepa salmantina, se hacía interminable para mi amigo.

Eran tiempos en los que todos los minutos del día estaban ocupados por esas cartas de amor a su novia, otras de amor filial a su adorada madre (era huérfano de padre desde bastante joven), las clases en la Universidad, apuntes y muchas horas de estudio,  algún partido de futbol y, como no, el contacto con algo que era primordial en su vida, la MÚSICA con mayúsculas. De voz suave y abaritonada, le encantaban las letras melódicas que junto a su guitarra interpretaba, como decíamos nosotros, con un “oído como un burro”, aplicando todos y cada uno de los tonos, sin tener conocimientos musicales.

Junto a sus hermanos en sus tiempos jóvenes formaron un grupo musical familiar. Ya en Salamanca, con nuestro inseparable compañero y también hermano-amigo Heriberto Zerpa, constituimos el trío Bentaiyga, con el que ganamos el 1º premio Universitario Aula Juan de la Encina modalidad de grupos.

En Junio del año 1974, se graduó en Medicina y Cirugía en la Universidad de Salamanca. La tierra canaria, Marina con quien se casa en ese verano, la música y el trío Bentayga son vectores que convergen en un  mismo punto, La Laguna. Es en esa ciudad donde le gusta vivir y donde comienza su especialidad de Pediatría como Residente de 1º curso en Enero de 1975 en el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria  y en donde surge uno de los acontecimientos más felices de su vida, el nacimiento de su primera hija: Maria Elena. Su entrega como profesional es reconocida por todos sus compañeros de residencia hasta el punto de ser nombrado Jefe de Residentes.

Recuerdo con nostalgia como su carácter aglutinador hace que pediatras de los dos centros hospitalarios de Tenerife se reunieran frecuentemente con la música como vehículo de unión y que en las Reuniones Conjuntas de  la Sociedad Canaria de Pediatría  no faltaran las voces y guitarras de Javier, Heriberto y Colacho, que en su etapa de Tenerife lo hacen con reconocidos artistas como Caco Senante o el Arpista argentino Arturo Paneta.

Una vez termina la Residencia en Pediatría, toma posesión de la plaza de Pediatra del Ambulatorio de  los Realejos en Tenerife para posteriormente en el año 1979 ganar el Concurso Oposición de la plaza de Pediatría de Maspalomas.

Desde entonces ha desarrollado una labor sociosanitaria encomiable. Su carácter de Pediatra de Cupo y Zona asociado a un horario de 2h 30m era insuficiente para una alta demanda de pacientes que requerían de 3 a 4 horas diarias, que el dedicaba altruistamente sin exigir nada a cambio.

Su intuición natural de la medicina, evidentemente  tras una formación científica adecuada, le hacia tener una personalidad llana, sencilla, especial en el tratamiento con los pacientes hasta tal punto que su forma de ser ha tenido eco a nivel nacional, como cuando el Dr Prándi en sus famosos cursos del que era asiduo,  hace el comentario en el resumen final, de  “en Gran Canaria, según el Dr Pérez Acosta, se tratan los Catarros  de Vías Altas llevando a los niños a la playa e introduciendo la cabeza bajo el agua”.

Ha sido vocal en alguna Junta Directiva de la Sociedad Canaria de Pediatría y de la primera de  SEPEXPAL. Ha participado en la publicación de  varios trabajos científicos, así como ponente en Mesas Redondas en Congresos Regionales y Nacionales y asistencia a múltiples Congresos y Cursos.

Hace unos años comienza en solitario una experiencia musical apasionante que llenó su vida durante mucho tiempo. Gravó una maqueta con unos 15 temas en la que todo el trabajo fue realizado por él: primera y segunda guitarra, bajo, primera, segunda y terceras voces, etc. Su ilusión era gravar el disco posteriormente en el estudio de un gran guitarrista que haría toda la producción. “Pero, no tuvo  tiempo”.

Dice el refrán que la mancha de vino tinto se quita con vino blanco. Pues esa pequeña frustración estaba siendo ahogada por otra ilusión musical, la del grupo Vademedicum del que es cofundador. Ha significado un continuo estímulo para todo el grupo su constante tesón, trabajo diario con guitarra y voces. Su perseverancia en los ensayos y en los últimos meses en el trabajo de estudio de grabación, era la meta para conseguir el tan ansiado primer disco. “Pero, no tuvo tiempo”.

Contaba Marina el día de su muerte que se fue sin poder hacer realidad uno de sus mayores deseos y que se había convertido en otra gran ilusión: la de ser abuelo. “Pero,  no tuvo tiempo”.

Nuestras condolencias a su querida viuda Marina, a sus hijos Maria Elena (Ginecóloga), Javier (Arquitecto), Jaime (Licenciado en Empresariales), Alberto (estudiante de Arquitectura) y Carla (Universitaria de 1º curso) a los cuales emplazamos para que tengan como ejemplo la humanidad que derrochó  su padre.

Nicolás Torres Ramírez. Tu amigo-hermano.

2 COMENTARIOS

  1. ¡Hola, Colacho!,
    acabo de lograr entrar, son tantos los artículos y detalles en SEPEXPAL…
    Soy Marilola, su hermana. Hablando éste domingo pasado con Marina, me lo comentó, precisamente ella aún no sintiéndose con la suficiente fortaleza de ánimo para encontrarse la foto y todo lo que ya Uds. se han ido contando o han hablado recordándolo, o más bien que se estaba ahorrando emociones, aunque lo hará y quiere hacerlo, pero es cierto que tiene conocimiento de la foto que has puesto y seguramente le van diciendo “tus” pinceladas los demás.
    Muy logrado todos los detalles del recorrido, como un hermano más, que has vivido a lo largo de todos estos años con Javier. La verdad que en casa Heriberto y Colacho eran los más nombrados durante los años universitarios fuera y después siempre. Preguntábamos, hablábamos, comentando detalles, medicina, familias, momentos especiales, viajes, …
    Qué gran regalo la vida de Javier entre nosotros … de verdad no sábes cómo te lo agradezco. Y cómo cuesta lograr escribir así… Voy a pasarle a mis otros hermanos cómo pueden entrar y además intentaré imprimir, si se puede, para facilitarlo a conocidos.
    Super agradecida por todo lo que hicieron con él y por él en tantos años. Y que sigamos sintiendo su sonrisa, su serenidad, su acompañamiento ahora más que nunca en Todo lo bueno que emprendamos y llevamos adelante.
    Con cariño, saludos y abrazos, Marilola.

  2. Quizás es hoy, 2 años tras la marcha de mi padre, cuando soy capaz de poder escribir el enorme agradecimiento que siento por tus palabras en nombre de mis cuatro hermanos y mi madre. Me hago cargo del gran esfuerzo que tuvo que suponerte Colacho, hacer este recorrido por su vida; vida de la que formaste parte durante tantos años…
    Gracias a todos: a sus amigos y compañeros de profesión y afición por el apoyo brindado a mi madre desde que mi padre nos dejó.
    Yo opino como mi tía, de alguna manera su serenidad y tenacidad acompañan la mayoría de decisiones que hemos tenido que tomar.. nos queda un gran recuerdo y sin ninguna duda su insustituíble presencia.
    Mil gracias de corazón, Maria Elena.

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