Editorial. La Gripe A : de Pandemia a Gripe Estacional

Editorial. La Gripe A : de Pandemia a Gripe Estacional

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Esta temporada la Gripe no ha venido acompañada de grandes titulares, la pandemia es historia y debemos aprender de la experiencia. El virus de la Gripe AH1N1, uno de los tres incluidos en la vacuna estacional 2010-2011, es el que con más frecuencia se ha aislado y, por lo tanto, el patrón epidemiológico es muy similar al de la pandemia afectando fundamentalmente a individuos menores de 50 años y que pertenecen a grupos de riesgo, incluidos los nuevos como las embarazadas y obesidad mórbida. Según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Gripe en España, han contraído la gripe cientos de miles de individuos, más de mil han ingresado y desarrollado enfermedad grave y casi cien han fallecido. Y, sin embargo, la inmensa mayoría  de los casos leves y graves se podrían haber evitado si se hubieran vacunado (especialmente en pacientes que pertenecen a grupos de riesgo).

 

Es importante que los profesionales sanitarios y la población en general conozcan que el 80% de los pacientes ingresados y el 88% de los fallecidos  pertenecían a grupos de riesgo y no habían recibido la vacuna. Una vacuna segura y eficaz, una vacuna incluida ya en algunos países en el calendario vacunal para todos los niños entre 6 meses y 18 años, una vacuna de la que se puede beneficiar cualquier niño, niña, adolescente, joven, adulto o anciano aunque no tenga ningún factor de riesgo.

 

Sabemos que en esta temporada de gripe, la cuarta parte de los ingresados y de los que han fallecido no tenían ningún factor de riesgo. Los profesionales sanitarios y, en especial los médicos tenemos la obligación ética de informar a nuestros pacientes de la existencia de una vacuna segura y eficaz y que ellos decidan si hacen uso de ella o no.

 

Dentro de los grupos prioritarios para la vacunación figuramos los profesionales sanitarios. Hay estudios que evidencian las bajísimas tasas de vacunación antigripal entre ellos, posiblemente por desconocimiento. Nuestros pacientes son nuestra responsabilidad y cuando un profesional sanitario se vacuna lo hace, fundamentalmente, para evitar contagiar a sus pacientes estén sanos o padezcan enfermedades de riesgo (inmunodeprimidos, asmáticos, cardiópatas, etc.)

 

Bien es cierto que la campaña de vacunación contra la gripe para la temporada 2010-2011 no ha calado entre la población ni entre los profesionales sanitarios lo suficiente; tendríamos que analizar qué parcela de responsabilidad nos toca asumir a los pediatras. Pero situémonos en el momento actual, en febrero de 2011, con un pico epidémico en Canarias con tasas que han llegado a 500 casos por 100.000 habitantes y diagnosticando cada día pacientes con gripe.

 

Es de suma importancia recordar que disponemos de un fármaco seguro y eficaz contra el virus de la gripe, en especial contra el virus de la gripe A/H1N1, el Oseltamivir con nombre comercial Tamiflú®. Este fármaco ha demostrado su eficacia y seguridad en estudios realizados tanto en niños como  en adultos durante la pandemia del año pasado, disminuyendo la mortalidad y las complicaciones. También es de suma importancia recordar que según el Center Diseases Control de EEUU, la Organización Mundial de la Salud y la Academia Americana de Pediatría está indicado en todos los pacientes con sospecha  o gripe confirmada que estén hospitalizados; en los individuos que pertenecen a grupos de riesgo para complicaciones de la gripe aunque no tengan un cuadro severo; y en cualquier paciente que, aún no perteneciendo a grupo de riesgo, se pueda beneficiar de su uso según el juicio clínico del médico.

 

En cuanto a los grupos de riesgo, merecen un especial recuerdo los asmáticos (independientemente de la gravedad) por su frecuencia entre la población infantil; y los niños menores de 5 años, en especial los menores de 2 años ya que son considerados de alto riesgo por presentar con mayor frecuencia enfermedad severa y complicaciones. En nuestro país los niños menores de 4 años presentan las cifras más altas de hospitalización entre la población infantil.

 

En definitiva, como médicos tenemos la obligación de actuar conforme a la evidencia científica disponible, y en el caso que nos ocupa las recomendaciones están bien documentadas. Desde la perspectiva de una Sociedad Científica asumimos las recomendaciones de los organismos internacionales que se recogen en el Protocolo Consensuado para el “Manejo de la Gripe A/H1N1 en Pediatría Extrahospitalaria. Actualización 2011”, en cuya elaboración a participado nuestra sociedad.

 

Las Palmas de Gran Canaria, a 13 de febrero de 2001

 

 

La Junta Directiva de la Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria

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