Sábado, 25 de octubre de 2008.// El Dr. Andrés Santana Ramírez fué nombrado por la Junta Directiva de la Sociedad Canaria de Pediatría, Sección Las Palmas, Socio Honorario. El pasado jueves, el Presidente de la sociedad, el Dr. Francisco Domínguez, le entregó el documento acreditativo en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos. Nuestra enhorabuena.
El Dr. Santana ha accedido a respondernos en una breve entrevista que publicamos a continuación….
Pero antes, Dr. Santana, una antigua residente suya quiere dedicarle unas líneas.
De una residente a su profesor
Don Andrés, así le llamaba todo el mundo. Y lo entendí rápidamente. Don Andrés se había ganado el respeto de todos, de sus compañeros, de las enfermeras, de las auxiliares, de los padres y de los residentes.
Nunca se me olvidará a poco de llegar al «Pino», creo que sería la segunda o la tercera guardia, cuando Don Andrés estaba explorando a un lactante de 9 meses lleno de petequias y me dijo con voz grave «no sobrevivirá»; efectivamente, murió a las pocas horas. Esto me marcó y me confirmó su prestigio y su experiencia.
Don Andrés era un pediatra de mediana edad, serio, recto, exigente y preguntón; muy preguntón.
Recuerdo los pases de visita en la UEI, cómo me temblaban las piernas cuando tenía que justificar un tratamiento antibiótico a un paciente, o cuando tenía que contestar a alguna de sus preguntas para explicar éste o aquel diagnóstico.
Recuerdo su inseparable máquina de escribir, haciendo los informes de alta (en negro y rojo) en el «despachito».
Don Andrés me enseñó mucha puericultura. Nos sentábamos en la sala de sesiones y, uno tras otro, nos explicaba todos los aspectos que tienen que ver con los cuidados: cómo se prepara el puré, la vitamina D, cortar las uñas todas las semanas, etc.
Y las charlas a las puérperas….., en aquella habitación pequeña y acristalada desde la que se veía el mar, donde nos lanzaba al vacío delante de 10 o 12 madres que nos bombardeaban a preguntas. Allí, gracias a sus enseñanzas, hacíamos promoción de la lactancia materna y dábamos consejos para el cuidado de los recién nacidos.
Y, hablando de recién nacidos, los pases en los nidos de las plantas de maternidad. Era riguroso y sistemático; y todavía hoy, cuando me enfrento a un recién nacido continúo utilizando la misma sistemática en la exploración que me enseñó Don Andrés: lo primero la auscultación cardiaca, antes que empiece a llorar, y después de la cabeza a los pies. Y no se me olvida nunca auscultar la fontanela, las mastoides y el hígado.
Tengo que agradecerle, entre otras cosas, su dedicación a la docencia, el carácter científico de sus enseñanzas, la labor realizada en pro del buen uso de los antibióticos, el enseñarme a tener una mirada crítica y todos esos «malos ratos» que me hizo pasar y que me obligaron a pensar por mi misma y tener un criterio propio.
Quiero que sepa que tiene todo mi respeto, reconocimiento y cariño.
Ángeles Cansino Campuzano
Entrevista con el Dr. Don Andrés Santana Ramírez
Don Andrés nace en La Angostura de Santa Brígida el día 11 de noviembre de 1934. Tiene casi 74 años, pertenece al famoso «Club Tortuga» de nadadores veteranos del Club Natación Metropole y acude, puntualmente, a hacerse unas cuantas piscinas para mantenerse en forma.
Casado, padre de cinco hijos, una de ellas viviendo de Shanghai puntualiza, y abuelo de siete nietos. Se licencia en medicina en la Facultad de Valladolid en 1959. Posteriormente hace la especialidad de pediatría en el Hospital Clínico y Provincial de Barcelona, durante tres años, con el Profesor Torres Marti.
Anécdota de la especialidad: «estando de guardia acude a urgencias un niño de 18 meses con tos perruna, le diagnostico un «falso croup» y le prescribo Sulmetin Papaverina® y Luminal®, que era el tratamiento de aquel momento. A los 8 o 10 días vuelve a consultar, portando una traqueotomía realizada en el Hospital de San Pablo, por empeoramiento grave del cuadro. Ingresa en el Clinic y cuando una monja le está dando de comer tiene un vómito y echa una espina de pescado, la causante de la patología. El comentario del Dr. Santana: ¡ojo que no es oro todo lo que reluce!
Finalizada la especialidad pone su consulta en la calle León y Castillo, nº 57, frente a la clínica del Dr. Petit. Y allí sigue aunque, actualmente, en el nº 232.
Ingresa en el Servicio de Pediatría del Hospital del Pino el día 1 de septiembre de 1972.
«Compañeros del Departamento, de aquella época: Pepe Calvo, Luís García Blanc y Pepe Jiménez. Posteriormente se incorporan Eduardo Perdomo, Juan Gil y yo.» Nidos, Prematuros y Recién Nacidos Patológicos, Lactantes A y B, Aislados, Niños Mayores y Especialidades eran las unidades de esa época.
En aquella época, de 1972 al 75, el horario de guardias era de 9 a 14 horas. El resto lo hacíamos como guardia localizada. Se jerarquiza el Servicio en el mes de septiembre de 1975.
«Dejan el servicio Juan, Luís y Pepe y se inician las guardias de presencia física. Guardias de 14 horas a 11 horas del día siguiente. El Dr. Santana se encarga de la Unidad de Aislados.
Sueldo de la época: «digno para vivir».
Patología de la época: polio, difteria, tétanos neonatales, tos ferina, sarampión, epidemias de meningitis. Casi nada…
El 13 de junio de 1983 se traslada al Hospital Materno. Se hace cargo, desde esa fecha, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas. «Pepa García, que estaba inicialmente en Prematuros pasa también a la Unidad.»
Las guardias eran horribles, insoportables. Dos personas para todo el Departamento. Tenían que asistir a partos, prematuros patológicos y, encima, «ver» 80 o 90 urgencias diarias.
Que le dirías a un Médico Residente de Pediatría:
«Que explore al enfermo relajado, con tranquilidad. No todo son coles. Cuidado que entre col y col hay una lechuga, que te puede hacer «meter la pata». Estar prevenido y descartar siempre la patología grave. Que todavía me acuerdo de un lactante de 14 o 15 meses con fiebre y que le diagnostiqué «faringitis». Elegí el diagnóstico más fácil. El diagnóstico hoy sería fiebre sin foco. A las dos o tres horas vuelve con un cuadro de sepsis. Hay que huir del diagnóstico fácil»
Resume en pocas palabras tu experiencia como médico:
«Estoy orgulloso de haberle enseñado a los residentes el uso de los antibióticos, a saber dosificar y la puericultura. Les dedique muchas horas a los residentes y 32 años de mi vida al Departamento de Pediatría. Me caracterizaba por dar palos, yo no era un alma de la caridad y a los residentes en las guardias les daba leña. Y si te duele te fastidias, que es por tu bien.»
Antes de finalizar la conversación me lanza su última sentencia: y recuerden que «cada uno es cada uno y cada cual es cada cual.»
Estas últimas palabras que me soltó el Dr. Santana, las tenía siempre en boca mi suegro, que en paz descanse, queriendo hacer entender a los más jóvenes, que hay que respetar la forma de ser de cada persona y procurar entenderla. Esta máxima es signo indiscutible de sabiduría.
Don Andrés se jubiló del Servicio Canario de la Salud en octubre de 2004, pero no de la pediatría. Quien quiera saber a que se dedica ahora, que pase por la calle León y Castillo, 232 y lo encontrará con el fonendo en las manos. O, si lo prefiere, acuda temprano al Metropole y lo encontrará nadando, haciendo unas cuantas piscinas. Y si no, venga a nuestro Jueves Pediátrico en el Colegio de Médicos. Nunca falla, se sitúa en las primeras filas y siempre protesta porque empezamos tarde. Y es que la puntualidad es, probablemente, otras de sus virtudes/vicios.
Querido y respetado Dr. Santana: creemos que es usted una de las figuras canarias de la Infectología Pediátrica y uno de los pioneros en la formación de residentes. Pero además de respetado es usted muy apreciado. Y lo decimos muy alto para que lo oiga, incluso, su hija que vive en Shanghai. Afectuosamente,
Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria
Fotos del evento
